Poesía, Sin categoría

Me caga

:

me caga cuando ríes,

cómo tomas la pluma,

si estornudas tenue

o si contienes el estornudo,

si aplaudes,

o si no lo haces

.

me caga que estés feliz,

me caga si estás triste

.

me caga que comentes

las noticias del periódico,

si las leíste o si no las leíste,

me caga si vas al dentista,

si ya vuelves y si ahora buscarás

una cita con el cardiólogo

.

me caga si necesitas una dieta,

que ronques,

que me increpes por los trastes sucios,

por llegar con una bolsa nueva,

o si cambio de labial,

de shampoo o de crema

.

me caga si se te muere un familiar

y debo acudir al velorio

con un rostro contraído,

me caga si bebes una cerveza y dos tequilas,

o cuatro mezcales y un gin,

me caga si duermes o si no duermes

.

me caga que te mires al espejo

con rostro de satisfacción

porque te sabes guapo,

me cagas si llueve y te mojas

o si hay sol y sudas

y debo escuchar una anécdota

.

me caga si me recuerdas tu infancia

durante la comida,

la cena o si sólo me la recuerdas,

y me caga peor aún que repitas las anécdotas,

me cagas de día y me cagas de noche,

me caga tu mal aliento

y que me pidas que te ayude a vestir,

me caga si fallas y me caga si aciertas

.

me cagas si pasa un avión

y prefieres que no escuche lo que me dices,

a detenerte a que pase el ruido,

me caga cómo te llamas,

me cagan tus apellidos,

me caga la música que frecuentas

y al volumen al que la oyes,

me caga si has descubierto otra música

.

me caga si lloras, me caga si ríes,

me caga si te tropiezas

si no estoy yo para presenciarlo,

pero si estoy ahí, más aún,

porque debo ayudarte a parar

y quizá se abrió tu maleta deportiva

y salió la cháchara que ahí guardas,

porque no la levantarás tú solo

.

me caga que me abraces,

me caga que te recargues

en mi pecho,

que luego de un encuentro

no te importe si me canso

porque estás satisfecho,

porque ya liberaste,

y apenas puedes suspirar de alivio

.

me cagan las marcas de los productos

con los que haces la despensa,

el papel de baño, la pasta de dientes,

los productos que utilizas para engañar

a los otros del paso del tiempo,

me caga tu naciente sordera

porque debo repetir las palabras

tantas veces para nada

.

aunque por encima de todo

me caga que no me digas que me quieres,

cuando yo pese a lo dicho,

no puedo vivir sin ti

.

sí me cagas,

te lo juro

por Dios

que es así

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Encuentro con Charles Bukowski

:

era el Charles de la última época

(los días con Linda),

lo hallé en un bar

de Los Ángeles,

lo adivino

por las luces de neón

y los anuncios

de cervezas que no conozco,

también porque sólo ahí

pudo suceder

.

me senté junto a él

con paso de gato,

mientras él veía un partido

estúpido de béisbol,

como lo son todos,

luego le dije: “Mr. Bukowski,

yo lo intenté,

pese a su consejo,

y no soy el último de la fila”,

no hubo respuesta

.

no me desanimé

porque intuí que eso haría,

después se levantó

para ir al sanitario

y no dudé que volvería

porque en mis sueños

yo digo lo que sucede,

la mayoría de las veces

.

una vez de vuelta

se acomodó en el asiento

y pidió otra cerveza,

con una seña le hice saber

al mesero

que yo la pagaría,

pero me sonrió con la certeza

de que aquello

no sucedería por pedido

del propio Charles Bukowski,

asiduo de aquel lugar,

“algo habrá pasado”, pensé

.

volví a la carga y le dije:

“también hallé en la lectura

el remedio a muchos males,

incluido yo mismo”,

pero él, inmutable,

sólo veía el partido,

aunque en esa ocasión

giró levemente el rostro

para darse una idea

de mi edad o apariencia,

así me lo pareció

aunque no fue evidente

.

no recuerdo quién jugaba,

y daba lo mismo,

imagino que Charles tendría dinero

apostado en aquel juego,

como solía hacer,

y me resigné a mirarlo

como él hacía,

mientras ideaba otro modo

de hablarle

sin incomodarlo demasiado

.

una vez que terminó el juego,

se vació el bar,

Charles hizo una broma

al mesero de la barra

sobre algún jugador

(que no pude captar),

y ambos rieron cómplices

por una afición compartida

.

Charles hizo algunos arreglos

que presagiaron su salida,

así que pagué mi cuenta

y me enfilé hacia la entrada,

“¿puedo acompañarlo

a su casa?”, le pregunté,

entonces una voz rocosa

y algo ebria, respondió:

“no escribas sobre esto”,

respondió en voz baja,

“nadie te lo creerá”,

y entonces guiñó el ojo

.

la noche angelina era tersa

y chispeante,

un viento ligero nos refrescó

nada más salir,

algunos corrían muy ligero

o paseaban a su perro

y otros sólo vivían,

antes de entrar a su casa,

dijo: “si vas a intentarlo,

hazlo hasta el final”

.

lo miré entrar a paso lento,

adiviné que dormiría

con un sopor de montaña,

y ya no volteó, ni yo

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La respuesta del gurú

:

le pregunté a mi gurú:

«¿qué es la verdad?»,

pero no me respondió

.

más tarde le pregunté:

«¿cómo puedo librarme del yo?»,

pero sólo me miraba

.

antes de renunciar, le pregunté:

«¿en dónde hallar la sabiduría?»,

pero ya no me escuchó

.

acudió paciente a su plato

de croquetas

y se sentó a un lado,

con postura resignada

y actitud suspirante,

entonces miré el reloj:

ya había pasado

su hora de comer

.

luego comprendí:

la respuesta a esa pregunta

(y acaso a todas ellas),

es allanarse a la sincronía

para armonizar con el universo

y encontrar la libertad

en la disciplina:

accionar la realidad

y no que ella se accione

en contra nuestra

.

luego de comer

miramos televisión

y nos compartimos

la tibieza del sillón,

sin más preguntas,

ni más respuestas

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Le llamamos ‘Luca’

:

la carretera que lleva

de Cabo San Lucas

a San José del Cabo

es una línea recta,

casi perfecta,

que corre

a un lado del mar,

en un escenario desértico

.

aquella noche,

en que hicimos

ese trayecto

con un Jeep rústico

─lo recordarás,

Vainilla Ruiz─,

las estrellas

se asomaron a probar

su luminosidad,

y una de ellas,

años más tarde,

bajaría a darnos alivio

.

por casualidad

le llamamos ‘Luca’

y ya cumplió

doce felices años,

que para ser

una estrella

no son, ni serán,

apenas nada

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Al salir del restaurante

:

de camino a casa,

mientras padezco el frío,

la lluvia,

el sentimiento de la hora

que se pierde sin remedio,

viene a mí

el eco de unos labios

sin afectación,

a medio camino

entre el dique

y un río

que se desborda

.

luego me hiela

una imagen,

instalada en la memoria:

la de aquel beso,

uno solo,

casi como un susurro,

robado afuera

de un restaurante argentino,

trozado

por un arrobamiento súbito

.

habito cada segundo

de aquel beso

(de aquella porción de beso),

como si fuese

la eternidad

—y quizás lo sea

.

tú tampoco

podrás olvidarlo,

así que resígnate

como yo lo hago

(como yo lo intento),

y que la vida se fugue

tan lejos de nosotros

que ya no podamos añorarla

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Aquel punk de la Argentina

:

los dos éramos punks:

él en Argentina

y yo en México,

dos modos de ser

para aquel modo

que elegimos de no-ser

.

leí su anuncio

en un fanzine

que publicaba

noticias

de la música

que nos hacía delirar

.

en el anuncio

aparecía su dirección

y yo le escribí,

le conté de México,

de la escena punk

y de mis sueños

.

le propuse

intercambiar “material”

de ambos países,

pero ya no respondió

y entonces supe

lo que era arar en el mar

.

al cabo de unos meses,

recibí un paquete

con discos, revistas

y material gráfico,

todo muy exclusivo,

desde Argentina

.

recuerdo haberme

propuesto corresponder

a su generosidad,

aunque ya no le escribí

y no recuerdo

lo que sucedió

.

aquello me persigue

hasta este momento

en que lo escribo:

yo no era un buen punk

.

me faltó grandeza,

memoria o reciprocidad,

de lo que aquel hombre

tenía un océano

.

espero que me perdone,

o me olvide,

o me suelte

ya

que aquí lo siento

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Con música de Billy Idol

:
ya no me suelo
enamorar
porque la desilusión
te amarga,
y yo me ilusiono
fácil
.
pero aquella noche
sonaba Billy Idol
en la discoteca
y ella bailaba sola,
agazapada
en un rincón
.
yo, que soy
un ser de rincones,
miré sus jeans
tan ajustados,
que acudí
a su llamado sutil
.
anhelé la solidez
de aquella visión
—a ratos espectral,
la mayor parte angélica—,
por la fineza inusual
en un entorno tan fácil
.

y la noche sucedió

tan hermética

que nos permitió ocultarnos

para celebrar la vida

y sus misterios

entre besos y promesas

.

intuyo que Billy Idol
festejaría al saber
que nos unió su voz,
así fuera por unas horas,
vestida de un instante
y la misma eternidad
.
nadie se resiste
(quiero decir:
nadie humano),
a la música de Billy Idol,
a la felicidad de la noche
y a las luces de estrobos
.
si puedes hacerlo,

es porque ya estás

tan malditamente

muerto,

que prefiero

no explicarte más

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A la mitad del valle

:

me anima

estrenar tenis nuevos,

recién salidos

de su caja,

si son de gamuza,

mejor aún,

con algún diseño

extravagante

.

no me anima

que les falte gracia

(los modelos en blanco,

sin al menos

una línea de color

para atenuar el salvajismo

de los zapatos escolares,

por ejemplo)

.

pero sí me anima

ponerles las agujetas

con la disposición

que me entusiasma,

y caminarlos

hasta que adopten

la forma de mis pies,

e incluso lograr

una erosión visible

producto de mi andar

.

tampoco me anima

regalarlos,

aunque estén viejos,

desguanzados,

y menos aún enterarme

que los regalaron

sin yo consentirlo,

intuyendo

(¡con razón!)

que no los dejaría ir

.

tengo una relación

de afecto con mis tenis

(con los zapatos, no)

aunque suene ridículo,

ya tengo edad

para permitirme serlo

y emplear unos versos

─que a nadie le cuestan─,

para confesar que tengo libros

¡sí! ¡incluso, demasiados!

pero guardo espacio

en el armario para los tenis

que llegan a la casa

de un hombre solitario,

sin otra felicidad

que ir por el mundo

con agradecimiento

a sus tenis por el servicio

que le prestan,

sin proponérselo siquiera,

con el heroísmo

de los robles

a la mitad del valle

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Autorretrato en un espejo de Danesa 33

.

1.

hoy sentí plenitud y nostalgia a un tiempo,

leí un libro que nadie más leería,

más que un día

fue un crisol de horas

.

viví lapsos de penuria,

luego la actividad me hizo olvidarlos,

caminé veinte minutos

y me senté en la banca de un parque

.

presentí que hallaría en la tarde

la respuesta a una pregunta olvidada,

luego concluí que las fronteras

son otra dimensión de nuestro viaje

.

me recordé adolescente:

bastaba con disfrutar las horas,

correr por las mañanas,

acostarse hasta la madrugada

.

hice un juicio sumario a la esperanza,

que tenía a ratos una actitud apática,

pero no resultó culpable,

así que se despidió con gentileza

.

me dije: “siempre regresamos”,

lo hice una, dos, tres veces,

al avanzar marqué mis pisadas en la arena,

para que las halle otro o las borre el tiempo

.

2.

Hoy los amantes se olvidan uno del otro

hasta que vuelven a sentir la pulsión

que los mantiene unidos,

la última copa de vino es un despertar

.

las barreras caen para que los fisgones

atisben lo que hay del otro lado,

aunque es usual que sean miopes

y olviden los lentes que llevan puestos

.

subsisto como ayer porque me abandono

al hecho remoto de la vida,

me engaño frente a todos los espejos

que puedo hallar en el camino

.

venero el minuto que ignoré,

me resisto al efecto de sus risotadas

y levito sin remedio por una sola causa:

el anhelo de la brisa fresca

.

recuerdo a una persona sin memoria,

y es idéntico a hilar con un material invisible

la historia de costumbres aprendidas,

a medio recuerdo, salto al centro de la sala

.

me propongo enemistarme

con el oleaje matinal, y así lo hago,

le recrimino el ritmo, la salinidad,

el llano de filigrana y doliente, busco otra playa

.

3.

Hoy me permitiré deshacerme

de algún recuerdo de forma azarosa,

cual si fuese un procedimiento mecánico,

adelantaré las horas a mi reloj de pared

.

comeré con frugalidad,

creeré que el destino está de mi lado

e iniciaré un culto sólo para dos personas,

el resto de la noche buscaré a la mejor acompañante

.

estaré más cerca de mí mismo

pese a la resistencia que se interpone

entre el eco del yo y las esquirlas del que fui,

lo que sucederá casi al filo del mediodía

.

pensaré que el futuro es tan ilusorio

como el pasado de los otros,

visto en perspectiva por una tragedia

y no llegaré a la cita con la mujer que me estresa

.

me visitará el destino y hablaremos media hora,

le preguntaré cómo distribuye la suerte

entre los individuos,

mientras afuera cantan los pájaros

.

viviré antes de proponérmelo

y resistiré cualquier batalla que se presente,

ya es medianoche, las palabras se retiran,

andan presurosas hacia el horizonte

*

Hoy los minutos estallaron

y junté los pedazos hasta formar una época

para vivir en ella, me harté de sus privilegios

y acto seguido me reintegré al polvo

.

de aquella heladería de barrio,

que no se fugará de mi memoria

porque cualquier sabor es una opción

para retirarnos la hiel de la piel viva

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