General, Poesía

Le llamamos ‘Luca’

:

la carretera que lleva

de Cabo San Lucas

a San José del Cabo

es una línea recta,

casi perfecta,

que corre

a un lado del mar,

en un escenario desértico

.

aquella noche,

en que hicimos

ese trayecto

con un Jeep rústico

─lo recordarás,

Vainilla Ruiz─,

las estrellas

se asomaron a probar

su luminosidad,

y una de ellas,

años más tarde,

bajaría a darnos alivio

.

por casualidad

le llamamos ‘Luca’

y ya cumplió

doce felices años,

que para ser

una estrella

no son, ni serán,

apenas nada

Estándar
General, Poesía, Sin categoría

Al salir del restaurante

:

de camino a casa,

mientras padezco el frío,

la lluvia,

el sentimiento de la hora

que se pierde sin remedio,

viene a mí

el eco de unos labios

sin afectación,

a medio camino

entre el dique

y un río

que se desborda

.

luego me hiela

una imagen,

instalada en la memoria:

la de aquel beso,

uno solo,

casi como un susurro,

robado afuera

de un restaurante argentino,

trozado

por un arrobamiento súbito

.

habito cada segundo

de aquel beso

(de aquella porción de beso),

como si fuese

la eternidad

—y quizás lo sea

.

tú tampoco

podrás olvidarlo,

así que resígnate

como yo lo hago

(como yo lo intento),

y que la vida se fugue

tan lejos de nosotros

que ya no podamos añorarla

Estándar
General, Poesía

Aquel punk de la Argentina

:

los dos éramos punks:

él en Argentina

y yo en México,

dos modos de ser

para aquel modo

que elegimos de no-ser

.

leí su anuncio

en un fanzine

que publicaba

noticias

de la música

que nos hacía delirar

.

en el anuncio

aparecía su dirección

y yo le escribí,

le conté de México,

de la escena punk

y de mis sueños

.

le propuse

intercambiar “material”

de ambos países,

pero ya no respondió

y entonces supe

lo que era arar en el mar

.

al cabo de unos meses,

recibí un paquete

con discos, revistas

y material gráfico,

todo muy exclusivo,

desde Argentina

.

recuerdo haberme

propuesto corresponder

a su generosidad,

aunque ya no le escribí

y no recuerdo

lo que sucedió

.

aquello me persigue

hasta este momento

en que lo escribo:

yo no era un buen punk

.

me faltó grandeza,

memoria o reciprocidad,

de lo que aquel hombre

tenía un océano

.

espero que me perdone,

o me olvide,

o me suelte

ya

que aquí lo siento

Estándar
Epístolas, General

Epístolas a ningún discípulo – 7

De un modo azaroso, te iniciarás en la práctica de caminar, correr y el ciclismo. La convicción de ser escritor tendrá vaivenes. Sin alguien que te aconseje de primera mano, parecerá una actividad reservada para individuos adinerados o bendecidos con un entorno favorable. En esos lapsos de falta de convicción harás deporte. Un joven tiene la obligación de hacerlo, además. Poner a trabajar tu organismo es el medio ideal de lograr un equilibrio interior. No dejarás de pensar en los libros, en lo que te aportan y habita en sus páginas. Muchos años después, llegarás a la conclusión de no fueron horas perdidas. Que durante esas caminatas, largas y a paso lento, intuirás otra forma posible del mundo, accesible sólo a través de la palabra. También aprenderás el sentido de lo social y sus implicaciones. El espectáculo vivo de un parque en domingo será una lección invaluable para un escritor, aunque depende de la capacidad de observación que se tenga. Al caminar se intuyen secretos que no serán resueltos en la marcha, aunque nos harán soñar en los días perezosos. De estas experiencias se alimenta la literatura, que no es sino una meditación sobre el mundo. De manera natural, caminar te acercará a la carrera, de la que obtendrás algunas satisfacciones. A la distancia, caminar y correr te aportarán disciplina para cualquier actividad que emprendas. Es un primer contacto con el tesón que se necesita para lograr objetivos. Los párrafos de un libro se logran con aplomo y paciencia. Hay que volver sobre ellos para eliminar o añadir matices y giros. Esta preocupación por el lenguaje es el capital del escritor. Nada más se confía a la fórmula que le dio algún éxito, su obra menguará en calidad y arrojo. Salir a caminar, además, nos pone en contacto con el mundo que nos rodea. Es una exploración de límites y aspiraciones. Podremos escribir de lo que nos consta —así sea literatura fantástica o de ciencia ficción—, pero lo más importante es que el hecho humano no esté lejos de nosotros. Es necesario andar entre los hombres para tener una perspectiva nutrida de lo que podemos alcanzar o no. Sudarás con obstinación en las pistas y, de manera ocasional, incluso ganarás alguna medalla. Esto te hará pensar que podrías ser una estrella del deporte. Pondrás tu máximo esfuerzo aunque otra imposición familiar limitará tus aspiraciones. Te harán entender que la escuela es prioritaria, que es ahí en donde debes enfocar tus esfuerzos. Así que lo harás lo mismo obligado por la circunstancia: la intuición de que correr es una actividad tan lujosa como la escritura. O incluso más, ya que su duración es muy corta. Una estrella de esa naturaleza es un parpadeo en la historia deportiva. Amanecen y andan directo al crepúsculo en poquísimos años. Sin sentirlo, los libros significativos estarán cerca de ti. Habrá maestros que te verán leyendo y te acercarán más libros. Unos muy apropiados para la edad como Hace falta un muchacho de Arturo Cuyás Armengol, que leerás con sobrada atención por las imágenes que lo ilustran. También por las citas de autores célebres que acompañan la lectura. Ideas sobre la honestidad, el coraje, la valentía. Hay muchos aspectos de la educación que no cubre ni la escuela ni la familia. Son aspectos íntimos que no nos atrevemos a revelar por temor a sentirnos ridiculizados. La lectura temprana te dotará de herramientas para entender el mundo más rápido que los demás. Serás un adelantado, si es posible decirlo. Intentarás lecturas de gran calado que te vencerán aunque no doblegarán tu espíritu. Tu intuición será capaz de revelarte que todo tiene su tiempo. Apreciar un verso de Virgilio o un relato de Samuel Beckett, es una destreza que se aprende con el ejercicio de la lectura. Al igual que los corredores, para los que la actividad cardiovascular aumenta el volumen del corazón, los lectores logran ampliar el tamaño de su memoria. Tendrás más datos para conectar y lo harás en el menor tiempo posible. El oficio literario tiene muchas semejanzas con la costura. Los zurcidos no deben verse y deben aguantar el uso diario y también los excesos. No se confía en un pantalón que se rasga a la primera puesta. Así que de correr y caminar pasarás al ciclismo, de manera natural. Para este punto ya detectaste que te inclinas por deportes individuales, en los que el triunfo o la derrota serán sólo tuyos. Es el mismo caso de la escritura. Los grandes autores te aportarán su conocimiento y desarrollo, pero las líneas que redactes serán tu responsabilidad. Ser escritor se asemeja a ser corredor de larga distancia: solitario, apasionado, en lucha contra la resistencia del cuerpo y la inclemencia de un entorno no siempre favorable. Entre cada libro que se escribe debe haber un lapso para jadear lo necesario y recobrar las energías. En el centro del pensamiento del que corre y escribe hay una sola esperanza: resistir. La tenacidad y obstinación son aliados naturales de quien practica una disciplina artística. Muchos individuos con capacidades superiores abandonan su labor, incapaces de lograr la dedicación necesaria para darle forma a un objeto. La genialidad desbordada sin disciplina termina por actuar en contra de quien la tiene. Es un volcán en erupción, vehemente e intempestivo. Pocos esperan a que esa lava quede seca para entonces detectar los signos que se dibujaron aquí y allá. La bicicleta, por su parte, es una de las herramientas más a la mano para el autoconocimiento. Además de aportar encanto al viaje, tiene la cualidad de ser empleada para fines de crecimiento personal.

Estándar
General, Poesía, Sin categoría

A la mitad del valle

:

me anima

estrenar tenis nuevos,

recién salidos

de su caja,

si son de gamuza,

mejor aún,

con algún diseño

extravagante

.

no me anima

que les falte gracia

(los modelos en blanco,

sin al menos

una línea de color

para atenuar el salvajismo

de los zapatos escolares,

por ejemplo)

.

pero sí me anima

ponerles las agujetas

con la disposición

que me entusiasma,

y caminarlos

hasta que adopten

la forma de mis pies,

e incluso lograr

una erosión visible

producto de mi andar

.

tampoco me anima

regalarlos,

aunque estén viejos,

desguanzados,

y menos aún enterarme

que los regalaron

sin yo consentirlo,

intuyendo

(¡con razón!)

que no los dejaría ir

.

tengo una relación

de afecto con mis tenis

(con los zapatos, no)

aunque suene ridículo,

ya tengo edad

para permitirme serlo

y emplear unos versos

─que a nadie le cuestan─,

para confesar que tengo libros

¡sí! ¡incluso, demasiados!

pero guardo espacio

en el armario para los tenis

que llegan a la casa

de un hombre solitario,

sin otra felicidad

que ir por el mundo

con agradecimiento

a sus tenis por el servicio

que le prestan,

sin proponérselo siquiera,

con el heroísmo

de los robles

a la mitad del valle

Estándar
General, Poesía

Autorretrato en un espejo de Danesa 33

.

1.

hoy sentí plenitud y nostalgia a un tiempo,

leí un libro que nadie más leería,

más que un día

fue un crisol de horas

.

viví lapsos de penuria,

luego la actividad me hizo olvidarlos,

caminé veinte minutos

y me senté en la banca de un parque

.

presentí que hallaría en la tarde

la respuesta a una pregunta olvidada,

luego concluí que las fronteras

son otra dimensión de nuestro viaje

.

me recordé adolescente:

bastaba con disfrutar las horas,

correr por las mañanas,

acostarse hasta la madrugada

.

hice un juicio sumario a la esperanza,

que tenía a ratos una actitud apática,

pero no resultó culpable,

así que se despidió con gentileza

.

me dije: “siempre regresamos”,

lo hice una, dos, tres veces,

al avanzar marqué mis pisadas en la arena,

para que las halle otro o las borre el tiempo

.

2.

Hoy los amantes se olvidan uno del otro

hasta que vuelven a sentir la pulsión

que los mantiene unidos,

la última copa de vino es un despertar

.

las barreras caen para que los fisgones

atisben lo que hay del otro lado,

aunque es usual que sean miopes

y olviden los lentes que llevan puestos

.

subsisto como ayer porque me abandono

al hecho remoto de la vida,

me engaño frente a todos los espejos

que puedo hallar en el camino

.

venero el minuto que ignoré,

me resisto al efecto de sus risotadas

y levito sin remedio por una sola causa:

el anhelo de la brisa fresca

.

recuerdo a una persona sin memoria,

y es idéntico a hilar con un material invisible

la historia de costumbres aprendidas,

a medio recuerdo, salto al centro de la sala

.

me propongo enemistarme

con el oleaje matinal, y así lo hago,

le recrimino el ritmo, la salinidad,

el llano de filigrana y doliente, busco otra playa

.

3.

Hoy me permitiré deshacerme

de algún recuerdo de forma azarosa,

cual si fuese un procedimiento mecánico,

adelantaré las horas a mi reloj de pared

.

comeré con frugalidad,

creeré que el destino está de mi lado

e iniciaré un culto sólo para dos personas,

el resto de la noche buscaré a la mejor acompañante

.

estaré más cerca de mí mismo

pese a la resistencia que se interpone

entre el eco del yo y las esquirlas del que fui,

lo que sucederá casi al filo del mediodía

.

pensaré que el futuro es tan ilusorio

como el pasado de los otros,

visto en perspectiva por una tragedia

y no llegaré a la cita con la mujer que me estresa

.

me visitará el destino y hablaremos media hora,

le preguntaré cómo distribuye la suerte

entre los individuos,

mientras afuera cantan los pájaros

.

viviré antes de proponérmelo

y resistiré cualquier batalla que se presente,

ya es medianoche, las palabras se retiran,

andan presurosas hacia el horizonte

*

Hoy los minutos estallaron

y junté los pedazos hasta formar una época

para vivir en ella, me harté de sus privilegios

y acto seguido me reintegré al polvo

.

de aquella heladería de barrio,

que no se fugará de mi memoria

porque cualquier sabor es una opción

para retirarnos la hiel de la piel viva

Estándar
General, Poesía

Cuernavaca, 1980

*

galaxias de sensaciones
en la palma de mi mano
que dan cobijo a la memoria,
sonidos tan familiares
como un bostezo maternal,
amanezco a la infancia
bajo las imágenes
de un sol inclemente
en el Estado de Morelos,
tierra de fiera luz y castidad

Cuernavaca, enclave solar:
racimos de buganvilias,
alacranes güeros
debajo de las piedras,
caras de niño
y polillas de aspecto brutal,
lagartijas sobre las bardas
manchadas de óxido
por el exceso de vegetación:
frondosidad sin límites

entonces jugaba con catarinas,
luciérnagas, gusanos,
insectos sin nombre,
en las noches de sonoridad
debido a los grillos
y a otros insectos danzarines,
amanecer al mundo
en un paraíso de notas
musicales que jamás se repiten
en su molino de ritmos

vuelvo a ese pasado,
a mi lista de caídas,
a las sombras que me persiguen
y de las cuales
ya no podré desprenderme,
porque también ofrecen
cobijo al menesteroso,
al eterno fugitivo,
brindan espacio para guardar
la imagen de aquellos frijoles rojos

no puede renunciarse
a lo que tan sólo se anheló,
los suspiros no tienen dueño,
ni aún el aire
puede reclamarlos para sí,
vuelo a mi alrededor
con ánimo de introspección
y me desplomo sobre los vestigios
de lo que fue mi cuerpo,
hoy convertido en una jaula

ya nadie busca la gracia
y quizá nadie la halló,
habrá faltado entereza
para remover las ruinas
porque la verdad no consume
palabras, ni horas de presidio,
dentro de la visión hueca,
es un ruido de tambores
en la fisura de un nacimiento
que no deja de ocurrir

todo es propiedad
de esa nada sin nombre,
cascadas para humectar
tu secreta luminosidad,
aparición que es beso
y delirio por una canción
que ya no es nuestra,
en la voltereta del entusiasmo
destella el enigma,
reflejo que es un tumulto

cada canción es un límite
de pasiones atinadas,
carnaval a media ciudad
de gritos e inundación
por los elementos más frágiles
del entorno que se troza,
todo se encamina
a ese sosiego menos dulce
que es verídico y sucede
sin apenas interrupción

en el manantial de los aullidos
crezco en una claridad alada
que desciende sobre nosotros
para guiar nuestro camino,
no caigas en el abismo
por cualquier premura,
si tu vicio es la velocidad
y el castigo de las almas
que gritan tu tormento,
abre paso a las fronteras

me derramo sobre mí
hasta el fondo del enigma,
me distraigo fácil,
hago una pausa
para recordar tu nombre,
soy el contorsionista
sin extremidades
fotografiado por alumnos
de la escuela inexistente,
que los ha formado a todos

en las tardes del verano
concluyo sin remedio
que los minutos andan a gatas
cuando fijas tu atención
en las manecillas,
la soledad de los hombres
es la llave de su salvación
ruge el tigre para clarificar
que ni ruge, ni es tigre:
todos somos un rugido

en Cuernavaca y el mundo
tallarse los ojos es un arte,
al igual que mantener
la mirada dulce de quienes
despiertan a la vida,
el segundo que nos estremece
llueve sobre sí mismo
y nos sigue con la vista
hasta perdernos por completo
en el laberinto de las piedras

mis recuerdos ya no crecen
y se mantienen en suspenso,
tal como el ermitaño
a resguardo de sí mismo
y lanza dos mil vítores
para olvidarse del ayer
en la emergencia y la sorpresa,
me instalo en la visión
y vuelvo a los días de sol,
amanecer de toda errancia

en el borde de la ventana
hay una línea de hormigas
que avanza sin tocarse,
me quedo sin hipótesis
para explicar el mundo,
el pasado y yo mismo
en ambas latitudes,
o para intentarlo, incluso,
las hormigas no se tocan
ni detendrán su marcha

me olvido del optimismo
para anticiparme
a cualquier decepción
en la orilla de lo imaginable,
en la cresta del recuerdo
soy una llama que se apaga,
cambio de color,
pero el efecto será el mismo,
el que disponga quien sienta
debilidad por sentirlo

pasé la época de darme pena
a mí mismo y ahora me doy temor,
anochezco sin remedio,
todo lo que nos ocurre
es misterioso, se agazapa
para intentar la huida,
grita en señal de auxilio
si los vidrios de las ventanas
estallan en pedazos,
cierra los ojos o pierde la vista

las lluvias de mayo
no refrescan el ambiente,
el aire hierve y se filtra
en las estancias para sofocar
las apariciones del universo
que se descompone,
por una curiosidad de luces
que gotean cada rayo,
a los atentos e incómodos
que no dejan de rascarse

el espíritu que nos absorbe
también nos prepara
para salir del eclipse
como otra forma del pacto,
no me sorprende la comisura,
ni el perdón de las viudas
que lloran en los portales,
subsisten mundos enteros
por revelar detrás
de cualquier ventana

inserto en la sala de los sacrificios,
ante el desaliento
de los enfermos sin salida,
imágenes de un pasado
que apenas reconozco,
pero es mi semblante, mis manos,
huellas sobre el forraje,
me desbarranco en una caída
que no sucede porque mi lugar
en el sillón es inmutable

me descubro como marioneta
y acepto la voltereta
de todos los destinos
con una sonrisa parecida
a la que nos brota
por un acto espontáneo,
días que parecen segundos
en el que mueren los más débiles,
no por la caída sino
por la confirmación del absoluto

si la muerte no se presenta
a una hora fija,
ya no somos dueños
ni de ese último segundo
que nos descompone
en una secuencia de agonías,
aún espero el camión
que me llevará a la escuela
emplazada en el centro histórico
de esta ciudad de flores

sucedo en ese minuto
que fulgura detrás nuestro
y encallo en la resignación
que me invita a volver
a la Cuernavaca de 1980,
año de mi despertar
a la felicidad de la memoria,
a las imágenes
que no se borran
y nos alimentan cada día

Estándar
General, Poesía

Monotonal boutique

*

y este bus se inundó de sandías

se transformó en un envoltorio de sandías

en un vientre de sandías

*

Claudio Bertoni, “Sentado en la cuneta”

*

*

[A las víctimas del Enemigo invisible]

*

adondequierascuandopuedas:

en la emergencia

s u b l i m e

por una nota de voz que se apaga,

o en medio de ese latido

deuncorazónquesemuere,

otro helado de sandía.

*

Me siento en la banca de un parque

y medito lo siguiente:

*

envidio a los árboles

porque tienen un lugar

en este mundo,

*

tal como los oficinistas

que deben llegar a tiempo

para ganarse un bono

*

y saludan a su jefe con un rostro

transparente porque no tienen

nada que esconder,

*

a diferencia de los que

llegan tarde y deben actuar.

*

Me dicen que ha llegado la hora

de pensar en el suicidio.

*

Pero yo he pensado en él

desde mucho antes

de que me lo avisaran.

*

Me he suicidado tantas veces

en sueños,

que ya podría contarles

lo que sucede.

*

esirrelevanteporsublime

c o m o e s t e a p u n t e

que esbozo a medias

se vive como un naufragio

en la serpentina del deseo,

cada que te propones

una victoria

ante el reto sin final.

*

Y así te miro,

a la distancia,

con un gesto de interrogación,

pese a que intuyo

los resultados.

*

v e r o í r y f o l l a r

*

Estándar
Epístolas, General

Epístolas a ningún discípulo – 6

Te desaconsejo olvidarte de la pintura. Ernesto Sábato fue pintor y muchos autores notables críticos de arte. Él tenía la teoría de que el pintor ejecuta una actividad menos intelectualizada que el escritor, que debe procesar el lenguaje y además organizarlo. El pintor, por su parte, descubre la forma y la libera. No hay un reprocesamiento previo o posterior. Eso decía Sábato, aclaro. Yo estoy en desacuerdo. Las vanguardias de inicios del siglo XX llevaron a un nivel superlativo la intelectualización de la pintura. Una teoría debía inspirar el alcance de cada cuadro. Estas sutilezas las descubrirás como parte de un interés general por el arte. Lo que importa es apreciar las virtudes de un cuadro como un capital que no todos tienen al alcance. Ignoro si accede a la calidad de virtud, pero es un aspecto inusual en este mundo de velocidad y urgencias. Implica hacer un acercamiento al objeto y arriesgar un juicio sobre su posible significado. Esto en un primer momento, al menos. Luego vendrá hacer juicios sobre el posible valor de una obra. Aquí entrará un periodo fascinante de tu trayectoria creativa que es la crítica, de la que hablaremos más adelante. Por ahora lo que te corresponde es respirar las obras y llegar a la conclusión —como ya lo hiciste—, de que no importa nada más que crear. Un joven aspirante a artista que no se detiene a mirar el cielo para descifrar si el mensaje secreto del cosmos tendrá un alcance limitado. Si la creación no es una muleta para darle otro sentido a los días que corren, entonces es inútil. Deberás asumirte creador como parte de una identidad irrenunciable. La pintura será una de tus preocupaciones habituales, lo cual me parece lógico. Es un feliz vagabundeo entre tentativas para encapsular fragmentos de mundo. Entonces el pincel se transfigura en un arma providencial para alterar el perfil aparente de los objetos. Monet nos enseñó a mirar la luz, lo mismo que Seurat. La perspectiva es una herramienta que te servirá para trazar tus libros. No sólo será sentarse a escribir en medio de un trance hipnótico. Escribirás con un plan previo, dejando poco o nada al azar. La literatura también es un juego de ajedrez y una postulación geométrica de nuestro entorno. Atendemos a formas físicas. Tenemos amoríos poliédricos y la deslealtad es una triangulación de las pasiones humanas. Hay personas cuadradas y, dicen, las historias deben ser “redondas”. Luego descubrirás que el signo que nos define es la espiral. Iniciamos en un punto y seguimos a todo lo largo de una línea que no se interrumpe. Esto es algo que ignoramos, pero que es tan parte de nosotros como estas manos que se detienen a consignar la perplejidad de vivir sin entender la lógica de porqué lo hacemos. De ahí que resulte mágico el discurso filosófico. Ya lo intuiste y por eso te rodeas de libros de Friedrich Nietzsche, Arthur Schopenhauer y Ludwig Wittgenstein. Apenas los entiendes, es natural, aunque intuyes que en esas líneas amanece un posible nuevo sentido para el ser humano. De nada valdría amanecer al mismo escenario, de no ser por la promesa de que ese día, derivado de un acto providencial, la tierra se abra y una voz irreconocible dicte nuevos principios para fundar otro mundo posible. Muchos autores han dibujado, además. Ahí están los trazos de Charles Baudelaire y Jean Cocteau. El diálogo entre palabra y forma visual es irrenunciable. Cruzan sus referentes sin pedir permiso a nadie. La lista es larga: William Blake y Herman Hesse, Federico García Lorca y Rafael Alberti, tantos más. También la poesía visual y concreta se enlista en ese diálogo. No sólo el pincel es el único medio apropiado para lograr comunicación con el hecho visual. El pensamiento es capaz de revelar aspectos en los que el pintor no había reparado, o señalar algunos más que pueden ser un salto al vacío. Tu tarea principal es desconfiar de la historia del arte, de los hitos marcados como obligatorios, de los nombres con mayúscula. Todo lo que existe puede ser relacionado con otro objeto, incorpóreo o verificable. Es otro lujo de la imaginación. No pocas noches quedarás al filo de la cama sin poder conciliar el sueño. Serás preso de temores sobre lo que debes o no emprender. Esto es un primer paso para convencerte a ti mismo de tu capacidad para crear con las palabras. Es un proceso largo y nunca estarás del todo convencido de que lo que haces importa lo más mínimo. Te quedará el consuelo de la disciplina y el trabajo ordenado y no es posible pedir más del hombre, objeto de tantos vaivenes. A la manera de un cuadro de Turner, lo que imaginamos un crepúsculo no es sino la aurora que se asoma con rostro de timidez y hartazgo. Ésta será la batalla de cada página que inicies.

Estándar
Epístolas, General

Epístolas a ningún discípulo – 5

Es una lástima que no hayas conservado ninguno de tus cuadernos de dibujo. Podría mirarlos ahora que escribo estas notas y sentir cierta felicidad por haber sido tan inquieto. Siempre te preguntabas de dónde venía ese impulso de crear. Te cuento: no lo descubrirás, pero tampoco podrás detenerlo. Estaincógnita se mantiene como una de las más sólidas del género humano. ¿Por qué una persona elige escribir/dibujar/pintar/esculpir, en lugar sólo de vivir la vida? ¿Es tan difícil experimentar las formas y no intentar reproducirlas de alguna manera? Recuerdo cómo salías de la casa con un cuaderno bajo el brazo y pasabas horas en los parques, dibujando hojas, árboles y transeúntes. No me parece tiempo perdido, a la distancia. En esos lapsos de soledad llegaste a conclusiones de primer orden. También experimentaste el desafío de un entorno que no valoraba la creación ni le preocupaba, mayormente. El arte siempre ha sido un artículo suntuoso y otras premuras tienen un sitio de privilegio. Nadie ha reparado en la rebeldía que implica, por ejemplo, sentarse a escuchar una ópera o leer un clásico olvidado, incluso por los letrados. Abundan esta clase de libros. Tienen una consideración muy significativa para la alta cultura, pero ya no es posible ni siquiera conseguirlos en las librerías. Quedan como parte de un conocimiento esotérico y críptico. Puedes visualizar la cultura como un océano de propuestas. Unos navegan en un sentido, otros optan por abandonarse al movimiento sutil de las mareas o, de plano, se confían al refugio que ofrece el pasmo. Descubrirás que muchos dormitan entre los olivos que cortaron antes creyendo que no pierden su verdor y frescura. Esto es falso. La búsqueda es interminable. Siempre hay veredas que no se han caminado, formas inusuales para transitar y saltos que en otro tiempo no consideramos o fueron desechados por juzgarlos imposibles. Quizá redacte algo semejante a estas notas diez años después, para averiguar cuál fue el desarrollo de mi trayectoria o si, de ser el caso, sigo creyendo que la literatura importa para algo, así sea ínfimo. Al día de hoy dejé de considerar que tiene cualidades providenciales, pero me salva de la autodestrucción o de diluirme con mujeres o alcohol. Es un contenedor de emociones desbocadas. Al menos me permite entusiasmarme con tal o cual obra e ilusionarme de que lo que escribo al respecto podría tener algún valor. Podría jurar que habrías elegido una vertiente no figurativa. Te entregarías a explorar texturas en el lienzo y pasos saltarines de formas rítmicas. Caer al abismo implica rodearse de conformismo y autocomplacencia. Adormilarse en el flujo del tiempo histórico. Las posibilidades que ofrece la escritura no son menos. Son distintas, eso es claro. Se trabaja un libro con esmero y atención al detalle. A diferencia de la pintura que admite el juego libre del azar, en la construcción de una obra literaria todo debe estar calculado, incluso la incorporación de elementos azarosos. Exige un paso de lince previo al ataque de la cebra. Después del dibujo intentaste la pintura, como un paso natural. Fue difícil allegarse de los materiales pues, como referí, en casa se desconfiaba del arte. Un hijo pintor hubiera sido peor para la familia que un hijo en la cárcel. No cabe duda que la educación de los padres impacta el crecimiento de los hijos. Hay que ser un espíritu grande para oponer la entereza necesaria a sus deficiencias y, llegado el momento, demostrar que no tuvieron un efecto negativo. Que se tiene el corazón limpio de rencor, por lo que puede avanzarse libre en la secuencia de la vida. Aún recuerdo la honda impresión que te produjo descubrir a Salvador Dalí, a los demás surrealistas y a otros pintores como Oscar Domínguez o Edgar Degas. Lo refiero porque ahí empezó tu engarce con la cultura universal. Es la fecha que detona una fiebre por descubrir, de la que jamás te curarías. Es la misma excitación que te llevará a ser asiduo del cine, la historia y la filosofía. Estos encuentros formaron tu criterio y perspectiva de creación. Somos lo que asimilamos, al menos en términos de cultura. Pero no me pareció triste, pasados los años, ese necesario viraje de disciplina. La literatura es una cantera de ideas, pensamientos e historias. Su poder late en el misterio del mundo. Todo tiene referente en un personaje o una anécdota fundacional. A su lado, la mitología y la historia se nutren una a la otra y derivan contenidos irremplazables. No debería sugerirte nada —soy producto de lo que hiciste o dejaste de hacer—, pero es importante tener muy presente a la mitología clásica, ese tejido de relaciones de la antigüedad que une nuestra interpretación de la historia humana. Ayúdate con la pintura, a la que veneras sin discreción. Los pintores de relevancia pintaron miles de escenas mitológicas y bíblicas. Todo lo que se crea tiene que ver con esas historias germinales, al final. Asimilarlas te permitirá asomarte a espacios que parecen reservados sólo para el especialista, pero que han permeado el pensamiento humano en todas sus vertientes. ¿Recuerdas cómo te entusiasmó Picasso? Luego creíste que destruir la reproducción exacta de la realidad podía generar una poética novedosa. No deberás preocuparte por el tiempo que tienes al frente, sino por emplearlo en actividades productivas.

Estándar