Diario público, General

Diario público de la cuarta década – 2

Una vez en el hospital me explicaron la gravedad de mi situación. Aún era “joven” pero debía cuidarme. Había sido un buen atleta en la adolescencia. Cuando llegué a los libros me olvidé del deporte. Eso sucedió después de los quince años. A partir de entonces nada me parece más interesante que un libro, ni aún quienes los escriben. La ciencia lo explica todo muy fácil. Improvisan una teoría sobre tus hábitos y no necesitan más que unas muestras de los líquidos que recorren tu cuerpo para llegar a sus conclusiones. Aún ignoro lo que sucedió en realidad. Fue un estremecimiento general que inició con una taquicardia inexplicable ─me hallaba sentado en un sillón. Líneas de luz se me cruzaron por el rostro y la imposibilidad para respirar me llevó al suelo. En una fracción de segundo me preparé para ese tránsito que sabemos llegará aunque nadie esté preparado. Un sudor frío me cubrió el rostro y bufaba para evitar la pérdida del conocimiento. Todo fue inútil. Fue un amargo crepúsculo que me instaló lejos de la claridad. Desperté minutos más tarde, desorientado y con la boca seca.

Estándar
Diario público, General

Diario público de la cuarta década – 1

La noche del veinte de enero de dos mil diecinueve, cerca de la medianoche, viví la experiencia de un conato de infarto. Creí que moriría. Todo se apagó a mi alrededor y lo que parece claro y natural, de pronto se tornó nebuloso. Aquello me hizo replantearme lo que había vivido hasta ese momento: fue un hito. Ya había entrado a mis cuarenta años, que no los sentía como una carga aunque tampoco con esa felicidad que prometen quienes entraron antes a esa década. A partir de ese momento entré de manera voluntaria a un proceso de rehabilitación, que lo mismo incluye la alimentación que los contenidos a los que me expongo. Ya nada sería igual. Todo lo que había creído se modificó de forma radical. Y no se piense que sólo fue el miedo a la muerte, no soy tan vanidoso. Su proximidad me hizo pensar en mi hijo de diez años, que aún necesita a su padre. Luego entraron en la balanza otros aspectos de mi vida, como la escritura y demás proyectos en marcha. Soy un motociclista y sé que puedo morir en cualquier momento, pero si puedo influir en las circunstancias de mi muerte, ésta no sucederá por meros descuidos. Esta será una historia personal de los cambios y sus consecuencias.

Estándar