:
mi cerebro es un huevo frito
(«estrellado», decimos en México),
sobre un plato,
incapaz de moverse
o cambiar de forma a placer
.
su destino está sellado
y no me avergüenza
porque es un final
generoso y nutritivo
en un sartén que podría ser tú
.
ya no puedo ser más,
ni anhelo serlo,
mi cerebro sobre pan caliente
y una taza de café
inicia su viaje definitivo