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me preguntan a qué sabe
el queso panela
y quiero responder
a bocajarro,
aunque no hallo palabras
para describir el sabor
(que imagino conocer),
que no había puesto
en duda y más:
que vive en mí
por tantos recuerdos
de la infancia
.
lo cierto es que
no sé a qué sabe
el queso panela,
una fresa o un melón,
porque ya no pienso
en ellos y únicamente
los mastico,
quizás no tienen sabor
o saben a la convicción
de que lo tienen,
y no es sino otra ilusión
en mi cabeza,
que creo tener fija
encima de los hombros,
aunque no debes
ser arrogante
.
eso me lleva a lo siguiente:
si no puedo describir
el sabor de lo que entra
a mi cuerpo,
menos aún podría decir
algo de lo que sale de él,
como una lágrima,
una gota de saliva,
bilis que viaja suelta
o algo más íntimo aún
.
no sabemos nada
de nosotros y esto
es lo más cierto
que pueda decirse
(si algo puede decirse),
de todo lo que nos sucede,
que es más bien poco
aunque nos supongamos
inmensos,
tan bellamente infinitos
por la gracia sublime
del arte y la filosofía,
que no cabemos
en el sillón
.
he dicho
y callaré
con sabor
a queso
─no sé cuál,
da lo mismo─,
aunque si es
parmesano
me callaré
más pronto