:
de camino a casa,
mientras padezco el frío,
la lluvia,
el sentimiento de la hora
que se pierde sin remedio,
viene a mí
el eco de unos labios
sin afectación,
a medio camino
entre el dique
y un río
que se desborda
.
luego me hiela
una imagen,
instalada en la memoria:
la de aquel beso,
uno solo,
casi como un susurro,
robado afuera
de un restaurante argentino,
trozado
por un arrobamiento súbito
.
habito cada segundo
de aquel beso
(de aquella porción de beso),
como si fuese
la eternidad
—y quizás lo sea
.
tú tampoco
podrás olvidarlo,
así que resígnate
como yo lo hago
(como yo lo intento),
y que la vida se fugue
tan lejos de nosotros
que ya no podamos añorarla