:
los dos éramos punks:
él en Argentina
y yo en México,
dos modos de ser
para aquel modo
que elegimos de no-ser
.
leí su anuncio
en un fanzine
que publicaba
noticias
de la música
que nos hacía delirar
.
en el anuncio
aparecía su dirección
y yo le escribí,
le conté de México,
de la escena punk
y de mis sueños
.
le propuse
intercambiar “material”
de ambos países,
pero ya no respondió
y entonces supe
lo que era arar en el mar
.
al cabo de unos meses,
recibí un paquete
con discos, revistas
y material gráfico,
todo muy exclusivo,
desde Argentina
.
recuerdo haberme
propuesto corresponder
a su generosidad,
aunque ya no le escribí
y no recuerdo
lo que sucedió
.
aquello me persigue
hasta este momento
en que lo escribo:
yo no era un buen punk
.
me faltó grandeza,
memoria o reciprocidad,
de lo que aquel hombre
tenía un océano
.
espero que me perdone,
o me olvide,
o me suelte
ya
que aquí lo siento