Poesía, Sin categoría

Con música de Billy Idol

:
ya no me suelo
enamorar
porque la desilusión
te amarga,
y yo me ilusiono
fácil
.
pero aquella noche
sonaba Billy Idol
en la discoteca
y ella bailaba sola,
agazapada
en un rincón
.
yo, que soy
un ser de rincones,
miré sus jeans
tan ajustados,
que acudí
a su llamado sutil
.
anhelé la solidez
de aquella visión
—a ratos espectral,
la mayor parte angélica—,
por la fineza inusual
en un entorno tan fácil
.

y la noche sucedió

tan hermética

que nos permitió ocultarnos

para celebrar la vida

y sus misterios

entre besos y promesas

.

intuyo que Billy Idol
festejaría al saber
que nos unió su voz,
así fuera por unas horas,
vestida de un instante
y la misma eternidad
.
nadie se resiste
(quiero decir:
nadie humano),
a la música de Billy Idol,
a la felicidad de la noche
y a las luces de estrobos
.
si puedes hacerlo,

es porque ya estás

tan malditamente

muerto,

que prefiero

no explicarte más

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