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Poema del azar

*

ante la fiebre y la soledad,

el corazón de acero,

ya no hay cuatro hemisferios,

mi sueño, que fue verídico

sobre cada posibilidad

consustancial al universo,

habita disperso en los seres

que ya no existen en el reflejo

de ese temor, que es universal

al igual que los amigos,

salga el sol o se ponga,

la fruta no es para llevar

en el bolsillo o en la espalda,

pido a la noche del candelabro

que me salve de emitir un grito

tan exasperado como inútil,

y para ello bostezo al final del relato

porque las horas ya se fugaron,

así que fracasan de nuevo las estrategias

del enemigo que nos acosa

para quebrarnos las ilusiones,

ayudemos en lo posible

más allá de estas fronteras,

fortifiquemos este pueblo

de aquella fuerza exterior

o no habrá esperanzas

para ningún ser viviente:

ya no hay cuatro hemisferios

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