General, Poesía

Monotonal boutique

*

Aquello sucedió un mediodía

de abril.

*

Luego volví a la banca del parque

para dejar de lado lo siguiente:

*

No quisiera

tener seis años de nuevo,

porque aún recuerdo

la angustia

por la falta de mi madre.

Es una sensación

que pervive

y nutre mis miedos.

No refiero

que ya lo superé,

aunque mejor

sigo al frente.

*

No me reconozco vencido,

aunque tampoco

triunfante.

Habito en una zona

fronteriza,

aquella de los que caminan

con las piernas

a medio doblar,

extenuados,

pero aún lejos del suelo.

No recuerdo

otra forma de andar

por este mundo.

*

Ella podía cauterizar

las heridas con un roce

de labios sin tiempo.

No temo a la muerte,

sino a su posible

desaparición.

*

La mente del niño

es admirable.

*

Lo entiende todo

sin necesidad

de teorías,

doctrinas exóticas

o jactancia.

*

Gusta de fingir

que no entiende

para reír

a costa nuestra.

*

Reelaboramos

lo más elemental

por los miedos

que nutren la madurez.

*

Ellos son libres,

intuitivos.

Son los maestros

de la vida

para quien sabe

tomar las lecciones.

*

De los tropiezos

se extraen lecciones

de fortaleza y dolor.

*

Si nadie cruza

la frontera del deseo,

dejémosla en su lejanía,

en la definición

precisa de un horizonte

que emborrona

los objetos

hasta transfigurarlos.

Imagen que no puede

atraparse en el avistamiento.

Mejor así.

*

No recuerdo su voz,

ni la caricia de sus manos,

pero no olvido

el truco que te daba

vidas ilimitadas

en “Mario Bros”.

Ella me lo enseñó

y siento remordimiento

porque yo no la quise

de la misma forma.

*

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